15 de enero de 2026

Sensibilidad dental: causas y tratamiento en OIZ Durango

persona tocándose la mejilla con gesto de mol molesta al beber una bebida fría.

Esa punzada rápida y aguda al beber algo muy frío, al tomar un café caliente o al morder un alimento dulce o ácido es una de las sensaciones más molestas que podemos notar en la boca. Hablamos de sensibilidad dental. En Oiz, clínica dental en Durango, vemos a muchos pacientes que llegan diciendo: “no tengo dolor constante, pero a la mínima que bebo algo frío, me pega un latigazo en los dientes”.

La sensibilidad puede parecer algo “menor”, pero muchas veces es la señal de que algo está ocurriendo en el diente o en la encía y conviene investigarlo. En este artículo te explicamos por qué se vuelven sensibles los dientes y qué podemos hacer para solucionarlo.

Qué es la sensibilidad dental

La sensibilidad dental es ese dolor breve e intenso que aparece ante ciertos estímulos:

  • bebidas muy frías o muy calientes

  • alimentos ácidos (cítricos, refrescos, vinagre…)

  • aire frío al inspirar por la boca

  • dulces o alimentos muy azucarados

  • incluso, en algunos casos, al cepillarse

Normalmente se da porque la parte más interna del diente, la dentina, queda expuesta. La dentina está llena de pequeños túbulos que comunican con el nervio; cuando esos túbulos quedan al descubierto, el frío, el calor o los cambios químicos se transmiten con mucha más facilidad y aparece la punzada.

En condiciones normales, la dentina está protegida por el esmalte (en la corona del diente) y por la encía y el cemento radicular (en la raíz). Cuando estas estructuras se pierden o se retraen, la dentina se hace visible y el diente se vuelve sensible.

Causas más frecuentes de sensibilidad dental

En Oiz, las causas que más vemos se pueden agrupar en varios grandes bloques:

Desgaste del esmalte

El esmalte puede ir perdiéndose poco a poco por:

  • cepillado demasiado agresivo, con mucha fuerza o con cepillos muy duros

  • uso excesivo de pastas abrasivas o blanqueantes sin control profesional

  • bruxismo (apretar y rechinar los dientes), que desgasta la superficie

  • consumo habitual de bebidas ácidas (refrescos, energéticas, zumos industriales)

Cuando el esmalte se hace más fino o se rompe en la zona del cuello del diente, la dentina queda más expuesta y aparece la sensibilidad.

Retracción de encías

Cuando la encía se va “subiendo” y deja a la vista parte de la raíz, esa zona no tiene esmalte, sino cemento y dentina mucho más sensible. La retracción puede deberse a:

  • enfermedad periodontal (gingivitis y periodontitis)

  • cepillado agresivo durante años

  • anatomía de encía fina en algunas personas

  • traumatismos o movimientos inadecuados de la ortodoncia

Es muy típico ver sensibilidad en los cuellos de los dientes donde se ha retraído la encía.

Caries y filtraciones en empastes

Una caries que progresa hacia la dentina o un empaste antiguo con pequeñas filtraciones pueden hacer que el diente reaccione con sensibilidad, especialmente al frío, al dulce o a la presión al morder.

En estos casos, la sensibilidad suele estar más localizada en un diente concreto.

Fracturas y microfisuras

Pequeñas grietas en el esmalte (por golpes, bruxismo, morder cosas muy duras…) también pueden favorecer la sensibilidad. A veces no son visibles a simple vista, pero el paciente nota una punzada concreta al morder de cierta forma.

Cuándo la sensibilidad es “normal” y cuándo no

Es cierto que un leve aumento de sensibilidad durante unos días puede ser normal tras ciertos tratamientos:

  • limpiezas profesionales profundas

  • tratamiento periodontal

  • colocación o ajuste de empastes

  • algunos blanqueamientos

En esos casos, la sensibilidad debería disminuir progresivamente en pocos días o semanas y suele estar prevista y explicada en la consulta.

Pero no es normal:

  • que la sensibilidad aparezca de repente y sin motivo aparente

  • que se mantenga durante semanas sin mejorar

  • que te impida comer o beber con normalidad

  • que se concentre en uno o varios dientes concretos de forma intensa

En esas situaciones, lo mejor es pedir cita para que podamos valorar qué está ocurriendo.

Qué podemos hacer en oiz para tratar la sensibilidad dental

En Oiz siempre empezamos por el mismo punto: buscar la causa. No tiene sentido cubrir una sensibilidad con pastas o enjuagues si por debajo hay un problema sin tratar.

1. Diagnóstico en consulta

Durante la revisión:

  • exploramos diente a diente

  • comprobamos si hay caries, desgastes, fisuras o empastes en mal estado

  • valoramos el estado de las encías y si hay retracción

  • preguntamos por tus hábitos (cepillado, bebidas, bruxismo, etc.)

A veces también tomamos radiografías para ver lo que no se ve a simple vista.

2. Tratar el problema de base

En función de lo que encontremos, podemos plantear:

  • tratar caries o rehacer empastes defectuosos

  • realizar tratamiento periodontal si hay enfermedad de encías

  • ajustar la técnica de cepillado y recomendar un cepillo más adecuado

  • valorar férulas de descarga si hay bruxismo

  • pulir zonas de esmalte muy irregulares o con pequeñas fracturas

La prioridad es que el diente vuelva a estar lo mejor protegido posible.

3. Aplicar productos desensibilizantes en clínica

En muchos casos utilizamos barnices o geles desensibilizantes que se aplican directamente sobre las zonas expuestas. Estos productos:

  • sellan parcialmente los túbulos de la dentina

  • reducen la conducción del estímulo al nervio

  • mejoran la sensibilidad de forma progresiva

Suelen combinarse con pastas específicas para casa.

4. Recomendaciones para casa

Te indicamos:

  • una pasta de dientes especial para sensibilidad, que puedes utilizar como pasta habitual

  • cepillos de cerdas suaves, evitando apretar demasiado

  • en algunos casos, enjuagues suaves que complementan el tratamiento

La constancia en casa es clave: estas pastas funcionan mejor cuando se usan todos los días durante varias semanas.

Qué puedes hacer tú para prevenir o reducir la sensibilidad

Además del tratamiento que pautemos, hay cambios que puedes aplicar en tu rutina diaria:

  • Suavizar la técnica de cepillado: movimientos más suaves, sin “rascar”, y cepillos suaves.

  • Evitar usar los dientes como herramienta (abrir envases, morder bolígrafos…).

  • Reducir la frecuencia de bebidas muy ácidas (refrescos, energéticas, zumos industriales).

  • Si tienes bruxismo, valorar el uso de férula de descarga y seguir nuestras indicaciones.

  • No abusar de productos blanqueantes sin supervisión profesional.

Pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden marcar una gran diferencia en cómo responden tus dientes al frío, calor y otros estímulos.

La sensibilidad dental no es algo con lo que tengas que resignarte a vivir. Es un síntoma, y como tal, merece que lo estudiemos. Detrás puede haber desde un simple desgaste de esmalte hasta una enfermedad de encías o una caries que todavía no da otros signos más evidentes.

En Oiz, en Durango, te ayudamos a:

  • identificar qué está provocando tu sensibilidad

  • tratar el problema de base

  • aplicar tratamientos desensibilizantes cuando son necesarios

  • ajustar tu higiene y tus hábitos para proteger tus dientes a largo plazo

Si cada vez que bebes algo frío notas esa punzada desagradable o has empezado a evitar ciertos alimentos por miedo al dolor, es un buen momento para pedir una revisión y empezar a solucionarlo.

Oiz clinica

Oiz clinica

0 comentarios